viernes, 12 de enero de 2018

Refugiadxs LGBTQI+ en Grecia necesitan desesperadamente nuestro apoyo económico


El colectivo LGBTQI+ Refugees in Greece es un colectivo autogestionado, enmarcado dentro del movimiento político comunitario, cuyas raíces se basan en la solidaridad, y cuyo objetivo es poder dar espacio, voz y ayuda a uno de los colectivos más reprimidos e “invisibles” de la crisis de lxs refugiadxs, es decir, a la comunidad LGTBQI+. Somos la única organización que asiste las necesidades de las personas refugiadas LGTBQI+ en Atenas. Los grupos dedicados a los derechos LGTBQI+ o a las necesidades de lxs refugiadxs no abordan las luchas interseccionales a las que hacen frente nuestros miembros.


Nuestro colectivo no tiene ni el personal ni los fondos que tienen las ONGs para trabajar, pero nuestro objetivo es paliar lo que para nosotrxs son las tres grandes luchas de la llamada “crisis de las personas refugiadas”:

1. Es increíblemente caro ser refugiadx
2. A lxs refugiadxs y migrantes de esta crisis se les ha privado de toda autonomía y voluntad. Incluso si reciben ayuda de las ONGs o del Gobierno, no tienen capacidad para tomar decisiones.
3. Ser refugiadx en esta crisis conlleva estar aisladx. 

Estos problemas afectan a todas las personas refugiadas sin excepción, pero hemos observado que tienen un impacto mayor y más devastador entre los miembros de la comunidad LGTBQI+.



1. Es increíblemente caro ser refugiadx
A lo largo de un año hemos ayudado y apoyado a más de 50 refugiadxs LGBTQI+ en sus siguientes necesidades:

- Radiadores para las frías noches de invierno.
- Ropa de abrigo, zapatos y mantas.
- Comida y básicos una vez a la semana. Además de comprar carne y alimentos básicos, como aceite, huevos, verduras, etc.
- Ayudar con la medicación para la ansiedad de los miembros de nuestro colectivo que sufren estrés post-traumático.
- Ayudarles a pagar la depilación láser.
- Ayudarles a pagar las tasas legales o las del pasaporte y cualquier otro trámite (un pasaporte cuesta 85 euros).

Puede parecer que no estamos garantizando todas las necesidades de nuestros miembros; más bien, estamos intentando cubrir aquellos vacíos peligrosos. Tanto el gobierno griego como otras ONGs aportan dinero y alojamiento a lxs refugiadxs, también a los miembros de nuestro colectivo. Pero no es suficiente. No lo es, especialmente, para llevar a cabo un tratamiento hormonal, o para pagar la medicación en el caso de que tengan VIH, o para pagar los medicamentos en el caso de enfermar o para comprar la comida suficiente para compensar dicha medicación. Muchos de los miembros de nuestro colectivo toman medicamentos.

También hemos ayudado con la depilación láser de algunos de nuestros miembros. Ninguna organización lo sufraga, dado que es considerado un procedimiento estético. Pero si eres una mujer trans con una barba poblada, resulta una cuestión de seguridad; incluso ayudar a comprar una simple maquinilla de afeitar le aporta seguridad.



2. A lxs refugiadxs y migrantes de esta crisis se les ha privado de toda autonomía y voluntad.

Lxs refugiadxs no pueden tomar decisiones acerca de dónde vivir, con quién, cuánto tiempo les va a llevar esperar los papeles, qué día pueden recibir ayuda legal, cuándo tendrán comida, qué médico pueden ver, qué interprete tendrán o, incluso, en qué país acabarán. El Gobierno y las ONGs lo deciden por ellxs.

Esto ocurre de manera especial con lxs refugiadxs LGTBQI+, lxs cuales a menudo viven en espacios inseguros o les asignan médicxs o abogadxs que son totalmente homófobxs. Imagina tener que recibir clases de inglés de unx profesor/x que piensa que eres unx enfermx mental y no tener la opción de poder elegir a otrx. O no tener otra opción que la de vivir con alguien que te haya amenazado.

Nuestro colectivo trabaja para evitar todo esto. Somos anti-autoritarios, por lo que ningún miembro debería sentirse inferior o superior a otrxs. Es indispensable que todxs sean percibidxs como una personalidad, no como una persona con una etiqueta (refugiado/a, inmigrante, trans, gay, maltratado/a, griego/a, sirio/a, etc.)

Nos reunimos una vez a la semana y todas nuestras decisiones son tomadas en completo consenso. En la práctica esto significa que nuestras reuniones se alargan para que se puedan escuchar cada una de las voces. Políticamente significa luchar contra las jerarquías externas de racismo, sexismo y homofobia y encontrarnos todxs en un tú a tú. Una sola persona no decide qué eventos se llevarán a cabo, cómo se manejará el dinero o en qué proyectos se va a trabajar. Muchas veces podemos no estar de acuerdo con alguna de las decisiones, pero sabemos que es de vital importancia escucharnos, especialmente cuando no se nos está escuchando en la sociedad.



3. Ser refugiadx en esta crisis conlleva estar aisladx.

Esto es especialmente cierto si eres unx refugiadx LGTBIQ+ y cuando tu comunidad, otros/as refugiados/as y una gran parte de la sociedad europea te ha rechazado. Ser queer en este mundo es solitario. Ser refugiadx LGTBIQ+ en Europa, en Grecia, es peligrosamente solitario.

A través de nuestros eventos, asambleas, reuniones, noches de cine… hemos trabajado para crear relaciones y espacios que ofrezcan a los miembros de nuestro colectivo la oportunidad de socializarse, de abrirse. Estar con otras personas LGTBIQ+ ofrece algo más que simplemente una comunidad; ofrece seguridad, comprensión, y la capacidad de crear una familia elegida. Esta comunidad puede ser salvadora.


El futuro

Ahora mismo necesitamos desesperadamente fondos para ayudar a varios miembros de nuestro colectivo que están sin hogar y así poder proporcionarles seguridad y el entorno seguro que necesitan. Muchos de los alojamientos en Atenas, como los campamentos o las casas okupadas, son ya de por sí particularmente inapropiados para las personas LGTBIQ+ dado el alto grado de discriminación, violencia y maltrato. Los alojamientos que se ofrecen para la comunidad LGTB por parte de grandes proyectos están llenos y superpoblados, con cuatro personas en habitaciones individuales, por ejemplo.

Es más, una de las terribles ironías de esta crisis es que una vez que unx refugiadx ha recibido el asilo en Grecia resulta casi imposible para ellxs conseguir dinero o alojamiento por parte de ninguna ONG o del Gobierno. De hecho, incluso si una persona que pide asilo ha conseguido alojamiento a través de una ONG, son echadas una vez han recibido el estatus de refugiadx, casi sin tiempo para que puedan buscar alternativas. Muchos de nuestros miembros que han sido reconocidos legalmente como refugiadxs no tienen alojamiento y dependen de la amabilidad de lxs amigxs, moviéndose de piso en piso para poder alojarse. 


Necesitamos alojamiento para nuestros miembros; alojamiento que suponga más que un techo sobre sus cabezas, que ofrezca seguridad y estabilidad para aquellas personas que han vivido una inestabilidad tan peligrosa desde que dejaron sus casas. Necesitamos alojamiento que ofrezca a lxs refugiadxs LGTBQI+ la capacidad de elegir dónde quieren vivir por primera vez desde que se convirtieron en refugiadxs. Necesitamos alojamiento para refugiadxs LGTBQI+ de Irán, Afganistán, Congo, Camerún, Marruecos..., para estas personas que han hecho frente al peligro durante toda su vida y a los cuales todavía no se les ha acelerado el procedimiento de asilo y a quienes las ONGs no han prestado su ayuda, como sí se les ha dado a lxs refugiadxs de Siria. Necesitamos un alojamiento que pueda también ser utilizado en situaciones de emergencia. Un caso urgente tristemente real es el del/lx refugiadx LGTBQI+ que ha huido de una de las islas griegas donde ha estado atrapadx a causa del acuerdo UE-Turquía, y que ha conseguido llegar a Atenas, pero lamentablemente sin ningún sitio a donde poder ir.


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