sábado, 16 de diciembre de 2017

Feministok Gerraren Aurka! Martxa antimilitarista


Este sábado 16 de diciembre, centenares de personas han participado en la Marcha feminista y antimilitarista convocada por el Euskal Herriko Mugimendu Feminista. Inició desde el Parque de Santurtzi (Bizkaia) y en el trayecto hacia el Puerto de Bilbao, una veintena de mujeres se encadenaron para denunciar la industria armamentística, las guerras y los ataques militares con armas que se fabrican aquí y salen desde dicho puerto. Denuncian también a las instituciones y los gobiernos  que cierran las fronteras a las personas abren las fronteras al capital y mientras se impide el libre movimiento de las personas las armas salen de aquí y se mueven y transportan con total libertad.


Las feministas hemos utilizado a lo largo de la historia la desobediencia para conseguir los derechos más básicos que nos eran negados, el ejemplo más claro es el de nuestras ancestras, las sufragistas. Pero no es el único, también nos hemos opuesto a las guerras y hemos reivindicado la vida contra la destrucción y la muerte que acarrean. Las Mujeres de Negro en Serbia, en Palestina e Israel y en la guerra de los Balcanes, la Ruta Pacífica en Colombia o el Foro Social en Euskal Herria son ejemplos, entre otros muchos, del valiente posicionamiento de las mujeres en los momentos de conflicto y también de la necesidad del feminismo en la construcción de la paz.


Nos manifestamos en el puerto de Bilbao siguiendo la estela de nuestra propia historia y queremos traer a la memoria a las mujeres del Greenham Common que en 1981, y durante diez años, organizaron un campamento de paz para protestar contra la decisión del gobierno británico de permitir misiles crucero en la base de la OTAN situada en esa localidad. El primer bloqueo de la base ocurrió en mayo de 1982 con tan solo 250 mujeres, en diciembre de ese mismo año fueron 30.000 y el 1 de abril de 1983 cerca de 70.000 manifestantes formaron una cadena hasta una fábrica de armas situada a 23 kilómetros.


La guerra es destrucción, es todo lo contrario a la vida sostenible que reclamamos desde el feminismo. Además, en las guerras el heteropatriarcado se multiplica exponencialmente hasta el infinito convirtiendo nuestros cuerpos en campos de batalla y en parte del botín de guerra. La violencia extrema contra las mujeres forma parte de la estrategia de destrucción total del enemigo.


A pesar de la terrible violación de los derechos humanos que supone, esto no parece importar a los responsables de tanta barbarie. Sabemos que en nuestro país se fabrican y se exportan armas que tienen como destino los múltiples conflictos que alimenta continuamente la industria militar con el objetivo de mantener el negocio que tantos beneficios le reporta.


Precisamente, aquí en este puerto de Santurtzi desde donde miles de niñas y niños tuvieron que salir huyendo de la guerra civil queremos denunciar la desmemoria y la falta de humanidad de las políticas migratorias tanto europeas, como españolas y vascas que despojan a las personas en tránsito, inmigrantes y refugiadas, de sus derechos fundamentales y las criminaliza.


El Movimiento Feminista de Euskal Herria organiza esta Martxa para denunciar también:

• La utilización de este puerto, mes tras mes, para el transporte de miles de toneladas de armas con destino a Arabia Saudí, donde su régimen dictatorial las usa para reprimir los derechos humanos de su propia población (especialmente las mujeres) y para alimentar guerras como la de Yemen, en la que la población civil está siendo masacrada.


• La construcción del muro del Puerto de Bilbao que impide el libre tránsito de personas y se suma al creciente número de fronteras a lo largo de la Unión Europea. Fronteras convertidas en imaginarios de guerra y de destrucción de seres humanos y que además forman parte del negocio de la seguridad.


• La presencia de la industria armamentística en nuestro territorio en el que empresas como SENER, ITP, SAPA, colaboran con su tecnología en la fabricación de armamento causante de la muerte de centenares de miles de personas.


• La invisibilidad de las mujeres y el papel de víctimas al que somos continuamente relegadas en los contextos de conflicto.


Nos gustaría que todas las medidas que el Gobierno Vasco y la Autoridad Portuaria dedica a proteger las mercancías del puerto se dedicaran al desarrollo de políticas públicas, a combatir la violencia machista, o a la acogida de personas desplazadas forzosas. Queremos un país que ponga en el centro de todas las propuestas, incluidas las económicas, los derechos humanos.





























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