jueves, 12 de octubre de 2017

¡Que se vayan! Manifestación en Bilbao


El 12 de octubre algunos celebran el Día de la Hispanidad y, con él, el exterminio iniciado en América en 1492 en nombre de la Corona española. En octubre de 1987 decretaron por medio de una ley que dicho día sería la “festividad nacional”, y en su único artículo decían lo siguiente:

“La fecha elegida, el 12 de octubre, simboliza la efeméride histórica en la que España, a punto de concluir un proceso de construcción del estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los reinos de España en una misma monarquía, inicia un período de proyección lingüística y cultural más allá de los límites europeos.”

Así define el Estado español los asesinatos, las torturas, las violaciones, los saqueos y la limpieza étnica y cultural, y además celebra la efeméride. Esto, en cambio, no es de extrañar, ya que la proyección lingüística y política de España no se puede explicar sin la utilización que ésta ha hecho de la violencia. Y así se entiende mejor que el 12 de octubre también sea el día de las Fuerzas Armadas, porque lo uno y lo otro son elementos inseparables.


Han pasado los siglos y ese estado artificial construido mediante la violencia sigue en pie sobre los mismos pilares. El franquismo impuesto durante 40 años, además de dejar millones de muertos, convirtió a España en el segundo lugar en la lista del mayor número de personas a las que se había hecho desaparecer, sólo por detrás de Camboya, y la represión se cebó especialmente con los pueblos que mantenían una conciencia nacional propia, es decir, con Euskal Herria y Catalunya.

Sin embargo, no tenemos que retrotraernos 80 años para ver la acción represiva del franquismo y de sus Fuerzas Armadas opresoras. Es suficiente observar la historia reciente de Euskal Herria para comprobar los asesinatos, las torturas, las violaciones, los secuestros y un largo etcétera, llevados a cabo por la Guardia Civil y la Policía Española (y también los cipayos), y darnos cuenta de que siguen imponiéndonos la españolidad por medio de una violencia salvaje.

El proceso independentista que actualmente desarrolla Catalunya ha vuelto a dejar al descubierto la cara más oscura del españolismo. Ha dejado al descubierto que el fascismo sigue vivo y dominante y que amolda su nivel de represión a cada situación. El autoritarismo de un estado no se mide por los métodos coercitivos que usa en el momento, sino por los que está dispuesto a usar.


A pesar de que el pueblo catalán, en su camino para lograr la libertad nacional, tan solo ha utilizado herramientas pacíficas y de que su reivindicación principal ha sido la del derecho a realizar un referéndum, el Estado español prohibió votar y apaleo al pueblo de Catalunya.

El Estado español ha suspendido algunas de las pocas competencias que tiene Catalunya, ha llenado las calles de hombres y mujeres con armas, ha abierto paso al artículo 155 de la Constitución española y ha fomentado los ataques fascistas. No han convencido mediante la razón pero quieren vencer mediante la fuerza al pueblo de Catalunya.

Aprovechando la ocasión, a nuestro movimiento le gustaría recordar que precisamente por alzarse ante ese fascismo siguen todavía en la cárcel, en la deportación y en el exilio, tantos y tantas represaliadas políticas vascas. Hay quien dirá que no comparte los métodos que utilizaron en su lucha, otros dirán que después de agotar todas las vías pacíficas tomaron el único camino que les quedaba, pero lo que nadie puede poner en duda es que su lucha es a favor de la libertad y que sus objetivos son totalmente legítimos.


Por todo lo expuesto, el Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión hace un llamamiento a reivindicar que las Fuerzas de Ocupación se vayan de Euskal Herria. ¡El 12 de octubre no tenemos nada que celebrar! ¡Fuera las fuerzas de ocupación!



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